Entrando en la mente de un deudor de alimentos: ¿Por qué una persona se niega a cumplir con los alimentos de un hijo?
Introducción
¿Cuántas historias has escuchado o cuántos comentarios has leído sobre padres o madres que no cumplen con la pensión de alimentos de sus hijos?
En el Perú, este problema no es solo legal: es emocional, psicológico y social.
Independientemente de los momentos que un padre o una madre comparta con sus hijos —si juega con ellos, los lleva al colegio o los acompaña a una cita médica—, la responsabilidad económica no desaparece.
Los alimentos no se compensan con afecto ni con presencia.
Esto nos lleva a una pregunta incómoda, pero necesaria:
👉 ¿Qué ocurre en la mente de una persona que se niega a cumplir con los alimentos de su hijo?
La responsabilidad económica no es opcional ni emocional
Desde una perspectiva psicológica y legal, es importante entender que la pensión de alimentos:
- No es un favor.
- No es un premio por “ser buen padre o madre”.
- No depende de la relación con la expareja.
La obligación nace desde el momento en que se decide traer un hijo al mundo, y subsiste incluso cuando la relación entre los adultos se rompe.
Formas comunes de incumplir una pensión de alimentos (aunque muchos no lo reconozcan)
No cumplir con los alimentos no siempre significa dejar de pagar dinero.
Muchas veces adopta formas más sutiles y socialmente normalizadas.
1. No hacerse cargo de la alimentación diaria
Incluye:
- No aportar regularmente para la compra de alimentos.
- No cubrir loncheras, desayunos o comidas diarias.
- Justificar el incumplimiento con frases como: “cuando está conmigo, yo sí lo alimento”.
Desde la psicología, esto refleja una responsabilidad fragmentada, donde el padre o madre solo asume el gasto cuando tiene control directo sobre el menor.
2. No participar en los gastos del lugar donde viven los hijos
Algunos padres consideran que:
- Si la vivienda no está a su nombre,
- O pertenece a los abuelos u otros familiares,
entonces no tienen obligación de aportar.
Esto incluye no asumir gastos como:
- Alquiler o hipoteca (en la proporción correspondiente).
- Servicios básicos: agua, luz, internet, gas.
Psicológicamente, se trata de una negación del entorno como necesidad básica, cuando en realidad la vivienda es parte esencial del bienestar del hijo.
3. No asumir gastos de salud física y mental
Un patrón muy frecuente es minimizar o rechazar gastos relacionados con:
- Seguros de salud.
- Medicinas.
- Citas médicas preventivas.
- Terapias psicológicas o de apoyo emocional.
Frases comunes:
- “Eso no es urgente”.
- “Antes no necesitaba eso”.
- “Estás exagerando”.
Este comportamiento suele reflejar dificultad para reconocer necesidades invisibles, especialmente en salud mental y prevención.
¿Por qué una persona se niega a cumplir con los alimentos?
1. Conflicto no resuelto con la expareja
Muchos deudores no perciben que pagan por su hijo, sino que sienten que le entregan dinero a la expareja.
Esto genera:
- Resentimiento.
- Castigo económico.
- Uso del dinero como forma de control.
2. Negación de la responsabilidad adulta
Algunas personas:
- No logran asumir plenamente el rol parental.
- Viven los alimentos como una imposición externa.
Desde la psicología, esto se asocia a inmadurez emocional y dificultad para priorizar necesidades ajenas.
3. Creencias distorsionadas sobre justicia y sacrificio
Expresiones como:
- “Yo también la pasé mal”.
- “A mí nadie me ayudó”.
Reflejan una normalización del abandono, que suele repetirse de manera inconsciente.
4. La percepción de impunidad: “no pasa nada si no pago”
Otra razón profunda —y poco discutida— por la que miles de padres en el Perú incumplen con la pensión de alimentos es la sensación de que el sistema legal no sanciona de forma inmediata ni efectiva.
Tanto la conciliación de alimentos como la demanda de alimentos pueden tomar años en:
- Fijar una pensión definitiva.
- Ejecutar una resolución.
- Aplicar medidas coercitivas reales.
Durante ese tiempo, el deudor continúa con su vida sin consecuencias visibles, reforzando una idea peligrosa pero común:
“No pasará nada si no pago”.
El efecto psicológico de los procesos largos
Desde la psicología conductual, cuando una conducta negativa no recibe consecuencias inmediatas, tiende a repetirse.
En el caso de los alimentos:
- El incumplimiento no genera castigo rápido.
- Las sanciones suelen llegar tarde o nunca.
- La obligación se posterga indefinidamente.
Esto genera desensibilización moral: el no pagar deja de percibirse como grave.
Conciliación y demanda: herramientas que no siempre disciplinan
Es importante ser honestos con las familias:
- La conciliación de alimentos depende casi por completo de la voluntad del obligado. Cuando esta falta, el acuerdo pierde eficacia real.
- La demanda de alimentos, aunque más firme, no siempre logra un efecto disciplinario inmediato, especialmente en personas que ya han decidido incumplir.
En la práctica, muchos deudores aprenden que pueden:
- Retrasar pagos.
- Pagar parcialmente.
- Incumplir sin consecuencias inmediatas.
El impacto real en los hijos
Los niños:
- Perciben la inestabilidad económica.
- Detectan el conflicto.
- Interiorizan el mensaje de que no son prioridad.
El incumplimiento económico no es neutro emocionalmente y puede afectar:
- La autoestima.
- La seguridad emocional.
- La relación con ambos padres.
Comprender no es justificar
Este análisis no busca justificar el incumplimiento.
Busca ayudar a las familias a:
- No cargar culpas que no les corresponden.
- Entender que la falta de pago muchas veces no es personal, sino estructural y emocional.
- Tomar decisiones firmes, informadas y sin ingenuidad.
Cuando no hay responsabilidad interna, la intervención legal no es un castigo, sino una herramienta de protección para el hijo.
Conclusión
Negarse a cumplir con una pensión de alimentos rara vez tiene que ver solo con dinero.
Tiene que ver con conflictos no resueltos, inmadurez emocional y un sistema que, en muchos casos, no logra disciplinar a tiempo.
Comprender estas dinámicas permite a las familias peruanas actuar con más claridad, menos culpa y mayor protección para sus hijos.
✍️ Nota del autor
Un hijo no necesita padres perfectos, pero sí adultos responsables.
Cuando la responsabilidad no nace sola, la ley debe intervenir para proteger a quien no puede esperar.Cuando el deudor es apoyado por su familia (padres o hermanos) o tu caso de alimentos lo lleva un abogado de familia con poca experiencia, además de las propias debilidades del Poder Judicial, es cuando el alimentista (es decir, la persona que necesita la pensión) es más vulnerable y se encuentra en el camino más lejano para encontrar justicia.
